Su fachada presenta un cuerpo central de cantería, destacando el escudo de armas de su primer propietario; llama también la atención por el acabado de sus muros, que imita los ladrillos y dibujos renacentistas.
En su interior sobresalen unos finos paneles de madera labrada con motivos vegetales estilizados, que realzan el antepecho del corredor. Las habitaciones tienen en su totalidad ricos artesonados, la escalera principal, construida con la misma piedra empleada en el pórtico de la entrada y en las pilastras del patio, tiene como soporte una bóveda y un arco de medio punto.
El edificio, propiedad del Cabildo Insular, ha sido restaurado y acondicionado para albergar el Museo de la Historia y Archivo Insular de Tenerife.
Sus once salas están dotadas de paneles explicativos, que facilitan el recorrido por la historia de la isla. Destaca la amplia colección de cartografía de Canarias, con obras que datan del s. XVI.
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